Clínica Veterinaria Rovira

Hay una pregunta que nos hacen casi a diario en la clínica: “Si mi perro parece estar bien, ¿realmente necesita venir?”. La respuesta es sí. Y en este artículo te explicamos por qué, y con qué frecuencia.

Por qué las revisiones preventivas importan más de lo que crees

La mayoría de enfermedades graves en perros y gatos —problemas renales, cardíacos, tumorales— no dan síntomas en sus primeras fases. Cuando el animal muestra señales evidentes, la enfermedad lleva semanas o meses avanzando. En esos casos, las pruebas de diagnóstico por imagen —ecografía y radiografía— son habitualmente el siguiente paso para obtener información directa sobre lo que está ocurriendo dentro.

Una revisión anual no es un trámite. Es la única forma de detectar esos procesos antes de que se vuelvan urgentes o irreversibles.

Frecuencia recomendada según la edad

Cachorros y gatitos (0–12 meses)

Esta es la etapa con más visitas, y con razón. En los primeros meses de vida hay que completar el calendario de vacunación, establecer la pauta de desparasitación y asegurarse de que el desarrollo es correcto.

Frecuencia: 3–4 visitas durante los primeros 6 meses, aproximadamente cada 3–4 semanas hasta completar las vacunas.

Qué hacemos en cada visita:

Adultos sanos (1–7 años)

Es la etapa en que muchos tutores relajan las visitas porque el animal “parece estar bien”. Es exactamente aquí donde la prevención tiene más valor.

Frecuencia: 1 visita anual como mínimo.

Qué incluye la revisión anual:

Senior (más de 7–8 años)

A partir de los 7–8 años, perros y gatos entran en la etapa senior. El organismo cambia, y los problemas más frecuentes de esta fase —enfermedad renal crónica, hipotiroidismo, hipertiroidismo en gatos, artritis, tumores— se detectan mucho mejor con controles más frecuentes.

Frecuencia: 2 visitas al año.

Qué añadimos en los controles senior:

Mascotas con enfermedades crónicas

Si tu mascota tiene diabetes, enfermedad renal, epilepsia u otras patologías crónicas, la frecuencia de visitas la marca el veterinario según el caso. En algunos pacientes diabéticos, por ejemplo, los controles pueden ser mensuales durante la fase de estabilización.

Situaciones que requieren visita independientemente de la edad

Más allá de los controles rutinarios, hay situaciones que no deben esperar:

Perros vs. gatos: una diferencia importante

Nota sobre los gatos: los felinos son especialmente buenos escondiendo el malestar. Un gato que "parece estar bien" puede llevar tiempo con una enfermedad renal o hipertiroidismo silencioso. Por eso en medicina felina recomendamos no esperar a que aparezcan síntomas: la analítica anual a partir de los 7 años puede marcar la diferencia.

En resumen

EtapaPerroGato
Cachorro/gatito (0–12m)3–4 visitas3–4 visitas
Adulto (1–7 años)1 visita/año1 visita/año
Senior (+7–8 años)2 visitas/año2 visitas/año
Con patología crónicaSegún casoSegún caso

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que llevar al veterinario a un perro o gato adulto sano?

Como mínimo una vez al año, entre el año y los 7 años de edad. Es la etapa en la que más tutores relajan las visitas porque el animal parece estar bien, y precisamente por eso es donde la revisión tiene más valor: la mayoría de enfermedades graves no dan síntomas en sus primeras fases.

¿A partir de qué edad mi mascota es senior y cambia la frecuencia de revisiones?

A partir de los 7–8 años perros y gatos entran en la etapa senior y la recomendación pasa a dos visitas al año. En esos controles se añade analítica de sangre y orina completa, control de tensión arterial, valoración cardíaca y radiografías si hay indicios de problemas articulares.

¿Cuántas visitas necesita un cachorro o un gatito?

Entre 3 y 4 visitas durante los primeros 6 meses, aproximadamente cada 3–4 semanas hasta completar el calendario de vacunación. En esas visitas se hace la revisión física, la vacunación, la desparasitación interna y externa, el control de peso y crecimiento y la implantación del microchip, obligatoria en perros.

¿Hace falta llevar al veterinario a un gato que no sale de casa y parece sano?

Sí. Los gatos son especialmente buenos escondiendo el malestar, y uno que aparenta estar bien puede llevar tiempo con una enfermedad renal o un hipertiroidismo silencioso. En medicina felina recomendamos no esperar a que aparezcan síntomas: la analítica anual a partir de los 7 años puede marcar la diferencia.

¿Qué señales obligan a ir al veterinario sin esperar a la revisión anual?

Cambios en el apetito o en la cantidad de agua que bebe, pérdida de peso sin causa aparente, vómitos o diarrea de más de 24 horas, letargia o cambios de comportamiento, cojera o dificultad para moverse, y tos persistente o dificultad respiratoria. También conviene una visita antes y después de un viaje al extranjero.

Si tienes dudas sobre cuál es el calendario más adecuado para tu mascota, en la Clínica Veterinaria Rovira, en el barrio de Gràcia (Barcelona), te ayudamos a diseñar un plan de seguimiento personalizado a través de nuestro servicio de medicina preventiva. Llevamos años acompañando a perros, gatos y sus familias en el barrio.

Si también tienes dudas sobre qué tipo de alimentación es mejor para tu mascota, consulta nuestra guía sobre pienso, comida húmeda y dieta BARF.

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Fuentes

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